VIAJAR EMBARAZADA


      Estar embarazada no es un obstáculo para que disfrutes de un viaje familiar. Sin embargo requiere que tengas en cuenta algunas consideraciones.

- Hazlo después de la primera visita al ginecólogo y la primera ecografía.

- El mejor momento es del tercer al séptimo mes o de la catorce a la treinta semana.
 Posteriormente a la treinta semana puedes hacerlo pero aumentan los riesgos de parto pretérmino, flebitis, HTA arterial, etc.

- Debes informarte antes de emprender el viaje de las posibilidades de atención médica que tendrás en tu destino.

- Infórmate de las características climatológicas y de la altitud del lugar donde vas. Las zonas de calor pueden afectar a la presión arterial. Debes tenerlo en cuenta para cuidar tu hidratación. En cuanto a la altitud es importante que no vayas a lugares que sobrepasen los tres mil metros de altura y que tomes medidas para adaptarte progresivamente.

- Evita destinos donde haya riesgo de contraer enfermedades infecciosas.

- Durante tu estancia no olvides la importancia de realizar una actividad física moderada.

      La natación y la bicicleta son dos deportes muy beneficiosos para la futura mamá.

      Debes evitar el submarinismo por poder engendrar peligro para el feto.

      ¿Cuándo es preferible no viajar?
- Si presentas una fuerte anemia.
- Si tienes antecedentes de aborto, de partos
pretérmino previos, de embarazo ectópico, de rotura
prematura de membranas.
- Si se trata de un embarazo múltiple.
- Si la placenta presenta anomalías.
- Antecedentes de HTA y/o diabetes o de trastorno
tromboembólico.
- Enfermedades maternas cardiacas.

En cualquier caso, consulta siempre a tu médico

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